Onomatopeyas






Autoestima

Mi cuerpo me susurra que no lo haga, pero el espejo me incita cada vez más.
Todos los insultos tararean en mi cabeza, como una tonada que no se va. Escucho todos esos murmullos que hablan de mi:
"Marina, no deja de comer". 
"Marina, no deja de tragar". 
"Marina, que gorda está".
Pero hoy mi cuerpo voy a cambiar y se que este me va a reclamar, porque mi cambio va a ser brutal, pero yo de verdad ya no me quiero odiar.
En mi cuarto escucho el tictac. Es la hora de empezar con esto, hay que aprovechar que no hay nadie en casa. Sólo un poco voy a vomitar... ¡guácala, pero que olor!
Al final lo tuve que aguantar y gracias a que no lo hice bien mi cabello se ha ensuciado. ¿La solución  más rápida? Cortarlo.
Suspiro al ver el cabello regado por el suelo y me veo al espejo. Bueno, por lo menos la chica que conocía ya no está, pero de igual manera sollozo, porque la persona que veo en el espejo me da asco.




- Ma. Teresa C.M.








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